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Sindrome de Capgras: -¡Esos no son mis padres!

El síndrome de Capgras es un raro trastorno neuronal, por el cual el paciente se convence de que algunos de sus allegados, -padres, hijos, hermanos, cónyuge- son copias exactas, pero no sus allegados. Normalmente la aparición de este síndrome se debe a lesiones en el cerebro.

Arthur era un chico normal hasta que sufrió un grave accidente de coche que lo dejó en coma durante tres semanas, cuando salió del coma comenzó una larga terapia y logró recuperar el habla, la movilidad de las extremidades, recordó el pasado…solamente tenía un gran desvarío: creía que sus padres eran impostores.

Sus padres se ponen en contacto con el doctor Ramachandran, el cual, tras un sinfín de pruebas, afirmó que Arthur padecía síndrome de Capgras.

Estudiando este síndrome de manera neuroanatómica, en concreto las rutas cerebrales relacionadas con la identificación visual y las emociones. Cuando vemos una cara, la corteza temporal  reconoce la imagen y esa información se trasmite a la amígdala (puerta del sistema límbico), generando emociones como ira, amor o indiferencia.

De este modo, Ramachandran decidió comprobar  si Arthur tenía “desconectadas” esas rutas cerebrales, para ello, ideó un método basado en el sudor de las manos. Las personas, al ver un rostro familiar, amenazador, atractivo segregan pequeñas cantidades de sudor de forma involuntaria. De esa manera, se le colocaron unos electrodos a Arthur en las manos, y se le fueron pasando fotos de familiares y desconocidos para ver su reacción,  comprobándose que Arthur no respondía emocionalmente ante sus padres. Además para asegurarse de que Arthur distinguía unas caras de otras, se le practico otra prueba, se le enseñaron 16 pares de fotos de desconocidos, y se le preguntó si eran la misma persona, Arthur acertó catorce de dieciséis, por tanto Arthur no tenía problemas para reconocer caras.

Otra curiosidad, es que Arthur si reconocía a sus padres por teléfono, de modo que la ruta entre la corteza auditiva hasta la amígdala está bien.

Las amígdalas también responden a la dirección de la mirada, es decir, si nos mira directamente, si se desvía un centímetro o más. Para averiguar si Arthur tenia alterada su capacidad para juzgar la dirección de la mirada, se le enseñaron una serie de imágenes de ua misma persona mirando fijamente a cámara, o a la derecha o izquierda de objetivo., Arthur fracasó por completo, no era capaz de distinguir pequeñas variaciones, declarando que la identidad de la persona de las fotos era distinta en varias  ocasiones. Según el sentido de la mirada Arthur no era capaz de conectar las dos imágenes, por tanto decía que eran personas distintas.

Ramachandran siguió investigando con Arthur, y descubrió que tenía otras rarezas, entre ellas Arthur no tenía muy clara las categorías de clasificación mental de los objetos y hechos, por ejemplo, cuando veía un gran grupo de personas decía que todos eran judíos, es decir, los etiquetaba como judíos.

Otra posible variante extrema del síndrome de Capgras es el síndrome de Cotard. En este síndrome es posible que todas las conexiones sensoriales estén desconectadas del sistema límbico lo que provocaría una falta total de emociones respecto al mundo, esto debe ser lo más cercano a la muerte que se puede experimentar y por tanto el paciente asegura estar muerto, que huele a carne podrida o que tiene gusanos por el cuerpo.



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